|
Tú que has leído alguna vez mi mente: no escuches mi voz cuando está enojada, no alimentes el dolor del pasado con la imaginación; calla todo malo pensamiento con investigación. No mires con los ojos de la razón, mira con los ojos de tu corazón. Y si un día te dijera que no te amo, no le creas amor, a mis labios; recuerda lo que te dicen cuando los besas: mira en la profundidad de mis ojos, la sinceridad de mi corazón.
|